ZACATECAS.– El pasado 2 de julio, Liam fue ingresado al Hospital General del ISSSTE en Zacatecas para una cirugía menor. Sus padres lo acompañaron hasta el quirófano con la expectativa de un procedimiento simple, una recuperación rápida, y un regreso a casa con un yeso en el brazo. En cambio, recibieron el diagnóstico que nadie espera: muerte cerebral.
Durante la cirugía, el pequeño presentó —según el dictamen médico— una reacción anafiláctica a la anestesia, un evento grave que le provocó un paro cardiorrespiratorio. Los médicos afirmaron haber iniciado maniobras de reanimación “de inmediato”. No obstante, los tiempos no cuadran: en un primer momento se dijo que su corazón estuvo detenido 8 minutos, luego el parte oficial elevó la cifra a 18. Para los especialistas, esa diferencia puede marcar el inicio del daño neurológico irreversible.
LA FAMILIA SOSPECHA NEGLIGENCIA
Los familiares de Liam, devastados, comenzaron a exigir explicaciones. Aseguran que la comunicación fue opaca y tardía. Fue hasta el sábado 5 de julio —tres días después del incidente— que se les informó con claridad el estado crítico del menor.
A las dudas clínicas se suma el malestar emocional: “Nos están ocultando algo. Nadie nos advirtió sobre los riesgos, nadie nos explicó nada hasta que ya era demasiado tarde”, declaró uno de los tíos de Liam, mientras decenas de personas acompañaban a la familia en vigilias y protestas silenciosas.
RESPUESTA INSUFICIENTE DEL ISSSTE
Salvador Estrada González, subdelegado administrativo del ISSSTE en Zacatecas, sostuvo que la muerte del menor fue consecuencia directa de una reacción alérgica a la anestesia. También afirmó que, hasta el momento, no tienen conocimiento de que exista una denuncia ante la Fiscalía General de la República (FGR), aunque reiteró que están dispuestos a colaborar.
Mientras tanto, el Sindicato de Trabajadores de la Universidad Autónoma de Zacatecas (STUAZ), en el que milita la madre del menor, ha exigido el esclarecimiento total del caso.
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