ZACATECAS.- El reloj marcaba las 19:40 horas cuando la tranquilidad en la carretera federal 54 se rompió con el estruendo metálico de un choque. En medio de la oscuridad, las sirenas comenzaron a llenar el aire. Una patrulla de la Policía de Investigación (PDI), que trasladaba a tres personas privadas de la libertad rumbo al Cereso de Cieneguillas, había colisionado contra una camioneta cerrada GMC a la altura de la comunidad La Escondida.
El asfalto quedó sembrado de vidrios, luces rotas y documentos. Lo que era un simple traslado terminó convertido en una escena de emergencia múltiple.
EL IMPACTO
De acuerdo con fuentes policiales, la camioneta particular habría cerrado el paso a la patrulla, provocando el choque. El resultado: seis personas lesionadas, entre ellas los dos agentes de la PDI, los tres detenidos que eran trasladados y la mujer conductora de la camioneta.
Los primeros en llegar fueron paramédicos de la Policía Estatal Preventiva (PEP), quienes atendieron a los agentes heridos y los trasladaron a un hospital. Minutos después, unidades de Protección Civil y de la Cruz Roja Mexicana reforzaron el auxilio, inmovilizando a las víctimas mientras el tráfico se detenía por completo.
ENTRE GRILLETES Y SIRENAS
El ambiente se tensó cuando los uniformados confirmaron que entre los lesionados estaban los reclusos. De inmediato, la zona fue acordonada y los propios agentes de investigación formaron un perímetro para evitar cualquier intento de fuga. Los tres hombres fueron llevados al Hospital General, custodiados por elementos armados. Fuentes médicas los reportaron estables y fuera de peligro.
En cuestión de minutos, la carretera se transformó en un laberinto de luces rojas y azules, con los conductores varados observando el despliegue de patrullas y ambulancias.
EL CIERRE DE LA NOCHE
Alrededor de las 21:00 horas, personal de la Guardia Nacional, División Carreteras, tomó control de la escena. Los peritos comenzaron el levantamiento de evidencias y el resguardo de los vehículos siniestrados, cuyos frentes quedaron irreconocibles tras el impacto.
El operativo se prolongó por varias horas, mientras el tráfico avanzaba a cuentagotas. Para entonces, el silencio había vuelto a cubrir la carretera 54, pero la huella del accidente —una mezcla de miedo, estruendo y luces parpadeantes— permanecía grabada en el asfalto.
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