ZACATECAS. El líder limonero Bernardo Bravo Manríquez, asesinado en Michoacán, contaba con escolta y vehículo blindado.
Sin embargo, la noche de su muerte ninguno de sus elementos de protección lo acompañaba, y el auto donde fue hallado no era el que solía usar, según la presidenta municipal de Apatzingán, Fanny Arreola. “Él tenía elementos asignados y vehículo blindado durante cerca de dos años, pero la noche del homicidio su escolta no fue requerida”, señaló.
ENTRE EL LIMÓN Y EL CRIMEN
La problemática de extorsión a productores de limón en Michoacán tiene más de 15 años, y las líneas entre productores y miembros del crimen organizado se han difuminado.
“Están muy mezclados; no hay una línea clara entre quien se dedica al crimen y quien se dedica al limón”, advirtió Arreola. Apenas días antes, Bravo había convocado al Tianguis Limonero para evitar la intervención de “coyotes” que imponían precios al fruto.
CAPTURA DEL PRESUNTO AUTOR
Omar García Harfuch, titular de la SSPC, confirmó la detención de Rigoberto López, alias “El Pantano”, señalado como autor intelectual del asesinato. López estaría vinculado al cobro de cuotas de extorsión a los limoneros a través de la célula criminal Los Blancos de Troya, aliados de Los Viagras y del Cártel Jalisco Nueva Generación.
HOMENAJE Y PREGUNTAS SIN RESPUESTA
Los restos de Bravo fueron trasladados a Morelia para una misa de cuerpo presente antes de su sepultura. El Tianguis de Apatzingán suspendió la venta de limón y se prevé un homenaje en su memoria.
La ausencia de su escolta habitual y el no uso del vehículo blindado plantea incógnitas sobre la seguridad de los líderes agrícolas frente a bandas criminales que operan en la región.
LA INTRIGA DE LA AUSENCIA
¿Por qué la escolta no acompañó a Bravo? ¿Quién decidió que no se utilizara el vehículo blindado? Estas preguntas quedan flotando mientras Michoacán enfrenta la cruda realidad de la violencia contra sus productores.
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