ZACATECAS.- Las comunidades de Carretas, Bocas y Mezquite Blanco volvieron a alzar la voz contra el proyecto de la presa Milpillas, al denunciar que la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) y autoridades estatales intentan imponer el megaproyecto mediante engaños, presiones y amenazas.
“NO HAY CONSENTIMIENTO NI INFORMACIÓN”
Durante una visita del Movimiento en Defensa del Territorio y del Río Atenco y de ejidatarios de Atotonilco, los pobladores desmintieron rumores sobre una supuesta aceptación del proyecto.
“Nos quieren dividir con mentiras. Ninguna comunidad ha dado su consentimiento”, afirmaron representantes del movimiento.
Los habitantes relataron que funcionarios federales han acusado falsamente a las comunidades de robar agua o usarla sin permiso, al tiempo que les advierten que el control del recurso quedará bajo jurisdicción exclusiva de CONAGUA.
AUTORIDADES QUE GUARDAN SILENCIO
El presidente municipal de Jiménez del Teul, Daniel Cisneros Esparza, fue señalado por los habitantes como cómplice del intento de imposición. De acuerdo con los testimonios, durante reuniones comunitarias pidió a las personas que “no dijeran nada, solo escucharan”.
“El silencio impuesto no es opción. Tenemos derecho a participar y a decidir sobre nuestras tierras”, expresaron los pobladores.
DERECHOS AGRARIOS Y HUMANOS EN RIESGO
El movimiento recordó que las Asambleas Agrarias son la máxima autoridad en los ejidos, según el artículo 27 constitucional, y que todas las asambleas afectadas han votado en contra del proyecto.
También subrayaron la violación de otros derechos:
- El derecho a un medio ambiente sano, previsto en el artículo 4º de la Constitución.
- El acceso a la información y la participación ciudadana, reconocidos en tratados internacionales.
- El uso del agua en tierras ejidales, establecido en el artículo 52 de la Ley Agraria.
“LOS PUEBLOS YA DECIDIERON: NO A MILPILLAS”
Las comunidades insistieron en que no necesitan megaproyectos que despojan y fragmentan, sino políticas que fortalezcan su vida comunitaria y respeten sus derechos.
“La última palabra sobre las tierras y el agua la tienen las Asambleas. Y ya dijeron no”, reiteraron.
Exigieron la cancelación definitiva de la presa Milpillas y el respeto pleno a los derechos colectivos de los pueblos del río Atenco.
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