ZACATECAS.- La gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, confirmó que su matrimonio con Carlos Torres Torres, excoordinador de proyectos especiales del Ayuntamiento de Tijuana, llega a su fin. El anuncio se da en un momento complejo para la mandataria, marcado por cuestionamientos públicos, tensiones diplomáticas y el impacto político de su vida personal.
“LO HACEMOS CON CARIÑO Y RESPETO”
Durante una conferencia de prensa en Mexicali, la gobernadora abordó por primera vez su situación personal, buscando cerrar especulaciones.
“Estamos en proceso de divorcio. Respeto mucho a Carlos, es un gran hombre y un gran papá. Lo estamos haciendo con cariño y respeto”, afirmó, al tiempo que pidió a los medios “no convertir la noticia en un espectáculo”.
La separación, dijo, se ha llevado con madurez y en consenso, priorizando el bienestar familiar.
PROCESO PERSONAL ENTRE SOMBRAS DIPLOMÁTICAS
La confirmación ocurre tras meses de rumores derivados de la revocación de las visas estadounidenses tanto de Ávila como de Torres, ocurrida hace cinco meses.
Aunque nunca se revelaron los motivos oficiales, versiones extraoficiales apuntaron a una presunta investigación del Departamento de Estado.
Carlos Torres presentó su renuncia al cargo en el ayuntamiento tijuanense en junio pasado, argumentando motivos personales. Posteriormente, dijo haber consultado con un abogado en derecho migratorio internacional para revertir la decisión de Washington.
La mandataria, por su parte, ha reiterado que el tema se debe únicamente a “asuntos administrativos”, y que mantiene diálogo con las autoridades estadounidenses para recuperar el documento.
DE LA POLÍTICA AL MATRIMONIO
Marina del Pilar y Carlos Torres iniciaron su relación en 2019, cuando ambos coincidieron en proyectos públicos. Ese mismo año contrajeron matrimonio.
Durante su gestión como gobernadora, Ávila compartió imágenes y mensajes sobre su vida familiar, destacando su matrimonio como una “alianza basada en el trabajo y el amor”.
Sin embargo, la pérdida de las visas, las presiones mediáticas y las especulaciones políticas parecen haber tensado la relación, que ahora concluye oficialmente.
RUMORES, REACCIONES Y LLAMADOS A LA CALMA
El retiro simultáneo de los visados provocó una ola de versiones sobre presuntos vínculos con el crimen organizado, aunque ninguna autoridad ha confirmado tal relación.
El tema escaló hasta el Senado, donde legisladores del PAN exigieron transparencia sobre el caso.
Ante las preguntas sobre si el divorcio guarda relación con las tensiones diplomáticas, Ávila lo negó:
“Son asuntos distintos. Esto es una decisión personal, tomada con respeto y madurez”, dijo.
La mandataria también lamentó la reciente alerta del Departamento de Estado que recomienda a estadounidenses reconsiderar viajar a Baja California, y aseguró que el gobierno estatal trabaja en revertir la percepción de inseguridad.
VIDA PERSONAL, VIDA PÚBLICA
Antes de cerrar su encuentro con la prensa, Marina del Pilar pidió respeto hacia su vida privada.
“Soy una servidora pública, pero también soy madre y mujer. Pido sensibilidad con mi familia”, expresó.
Con este anuncio, la mandataria enfrenta uno de los capítulos más personales de su administración, en medio de un entorno político cada vez más escrutado y una relación bilateral con Estados Unidos que sigue bajo tensión.
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