ZACATECAS.- Como si de un tratamiento prolongado se tratara, la presidenta Claudia Sheinbaum volvió a recetar a Saúl Monreal la misma medicina que su hermano ya probó: paciencia.
Durante su conferencia de prensa de este lunes, la mandataria fue cuestionada sobre las recientes declaraciones del senador zacatecano, quien aseguró que su aspiración a la gubernatura de Zacatecas “sigue intacta y firme”, a pesar de los candados del partido Morena contra el nepotismo electoral.
La presidenta, con tono entre diplomático y clínico, respondió:
“Aquí mi recomendación personal, no de la presidenta, de Claudia, es que se espere seis años”.
EL PACIENTE POLÍTICO
Sheinbaum añadió que Monreal “es joven y tiene mucha vida política por delante”, lo que para muchos sonó más a diagnóstico de largo plazo que a una luz verde inmediata.
El mensaje fue claro: el tratamiento político de los Monreal sigue bajo observación, y el alta médica —perdón, electoral— todavía no llega.
UNA RECETA CON HISTORIAL FAMILIAR
La ironía no pasó desapercibida. David Monreal tardó dos sexenios en llegar a la gubernatura, y ahora su hermano menor parece condenado a repetir el mismo ciclo de convalecencia política.
El propio Saúl Monreal advirtió el fin de semana que, si en Morena le cierran la puerta, podría buscar otras farmacias, perdón, partidos, como el PRI o el PAN, para surtir su receta de poder.
“QUE LO EVALUE LA GENTE”
A ello, Sheinbaum respondió con una dosis final de mesura: “Allá lo evaluará la gente, si llega a ser una circunstancia.”
Con esa frase, la presidenta cerró el expediente Monreal, al menos por ahora. Porque en Zacatecas, donde la política se hereda como botica familiar, el siguiente turno en el consultorio podría llegar antes de lo que parece.
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