Rubén Ibarra, el exrector abusador, pide ser restituido.

ZACATECAS.- Rubén Ibarra Reyes, el ex rector de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) que fue condenado por abuso sexual agravado de una menor, ha decidido que la historia no termina con su renuncia y despido: ahora solicita su reinstalación en la máxima casa de estudios.

La noticia, más que generar sorpresa, provoca indignación y escepticismo entre estudiantes, académicos y la sociedad: ¿cómo alguien señalado por un delito de esta gravedad se atreve a aspirar a regresar al mismo lugar donde cometió sus tropelías? La respuesta, parece, está en la audiencia del Centro de Conciliación Laboral que se realizó este lunes, donde, según los informes, no hubo acuerdo con la universidad. En los próximos días se espera la notificación formal de su demanda.

LA UAZ MANTIENE SU FIRMEZA

“La posición de la universidad es la no reinstalación. Entonces, de ahí en más, pues no se podía esperar una situación de negociar absolutamente nada”, aclaró el abogado general de la UAZ, César Augusto Rivera Muñoz.

Además, recordó que el despido de Ibarra Reyes fue justificado, y que el único derecho que le corresponde según el contrato colectivo es el pago de 20 días de salario por cada año laborado. Es decir, nada que tenga que ver con recuperar su cargo o el prestigio perdido tras las graves acusaciones.

EL CONTEXTO DEL ESCÁNDALO

En mayo de este año, mientras ejercía como rector, Ibarra Reyes fue detenido acusado de violación equiparada, aunque finalmente se declararía culpable de abuso sexual contra una menor, un delito por el que apenas estuvo seis días en prisión gracias a una suspensión condicional de la pena.

Su renuncia al cargo fue apenas una respuesta a las manifestaciones de feministas y estudiantes, que exigían justicia y su separación inmediata de la universidad. Sin embargo, las protestas continuaron hasta junio, cuando finalmente la UAZ confirmó su baja definitiva.

LA IRONÍA DE SUS PRETENSIONES

Ahora, Rubén Ibarra busca que la justicia laboral le permita volver al lugar de donde fue removido tras un delito tan grave. Mientras tanto, la comunidad universitaria y la sociedad en general observan con incredulidad: algunos parece que creen que los cargos por abuso sexual son un simple trámite administrativo.

El abogado general de la universidad subrayó que, aunque Ibarra Reyes tenga un posicionamiento distinto, la UAZ se mantiene firme en no permitir su reinstalación. Cualquier intento de conciliación, señaló, tendría que analizarse con mucho cuidado y solo en el marco de lo que marca la ley y el contrato colectivo.

Lo que queda claro es que la historia de Ibarra Reyes no solo es un recordatorio de la impunidad que permite el sistema judicial en casos de abuso sexual, sino también de la arrogancia de quienes creen que sus cargos y privilegios los colocan por encima de la ley y la ética.

¿Volverá algún día alguien como él a ocupar un despacho en la UAZ? Por ahora, la respuesta de la universidad es clara: no hay espacio para quienes mancillaron la confianza de su comunidad.

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FRASE DE LA SEMANA

“Corre el tiempo para que se ponga en marcha Transparencia para el Pueblo de Zacatecas y se cumpla con la Ley General de Transparencia, con los recursos y demandas de la ciudadanía sobre acceso a la información ante negativas”.

Norma Julieta del Río Venegas, excomisionada del INAI