Muere niño de 7 años en pozo de aguas tratadas en Calera.

ZACATECAS.- Un niño wixárika de apenas siete años, hijo de jornaleros agrícolas provenientes de Nayarit, perdió la vida tras caer en un pozo de aguas tratadas en un predio agrícola del municipio de Calera, Zacatecas. El accidente ocurrió la tarde del viernes 26 de septiembre de 2025 y dejó en shock a la comunidad jornalera que trabaja en esa región.

EL ACCIDENTE

De acuerdo con los reportes oficiales, el menor se encontraba cerca de la planta cervecera del Grupo Modelo, donde sus padres realizaban labores agrícolas. Alrededor de las seis de la tarde, el niño cayó al pozo con una profundidad aproximada de tres metros.

Sus padres, al percatarse del hecho, se lanzaron de inmediato para rescatarlo. Lograron sacarlo, pero al arribo de los cuerpos de Protección Civil y Bomberos municipales, el pequeño ya no mostraba signos vitales.

INVESTIGACIÓN Y DILIGENCIAS

La Fiscalía General de Justicia del Estado de Zacatecas (FGJEZ) abrió una carpeta de investigación para esclarecer las circunstancias del accidente. En el sitio se realizaron entrevistas a familiares, inspecciones periciales y el levantamiento del cuerpo, que fue trasladado al Servicio Médico Forense (SEMEFO) para la necropsia correspondiente.

El lugar quedó bajo resguardo temporal mientras se revisan las condiciones de seguridad del predio agrícola.

UN PELIGRO RECURRENTE

Este caso no es aislado. En julio de 2025, otra menor, hija de jornaleros, murió ahogada en un cuerpo de agua en Zacatecas. Las condiciones laborales de las familias que migran para trabajar en los campos agrícolas exponen a los niños a espacios sin medidas de seguridad mínimas, donde pozos, canales o presas se convierten en trampas mortales.

Organizaciones civiles han señalado que la niñez jornalera indígena vive en una de las mayores vulnerabilidades del país, obligada muchas veces a acompañar a sus padres a las jornadas laborales sin que existan guarderías, escuelas o espacios seguros.

LA REALIDAD DE LA NIÑEZ JORNALERA

En Zacatecas, particularmente en municipios como Calera, Fresnillo y Ojocaliente, se concentran cientos de familias jornaleras indígenas provenientes de estados como Nayarit, Guerrero y Oaxaca. Según estimaciones de la Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas (REJJA), miles de niños trabajan o permanecen expuestos en los campos, sin acceso garantizado a la educación ni a condiciones de seguridad.

El fallecimiento del niño wixárika vuelve a poner en la mesa un tema urgente: la falta de políticas públicas de protección a la niñez indígena y jornalera, que cada temporada agrícola enfrenta riesgos que trascienden la pobreza y alcanzan la tragedia.

EXIGENCIA DE ACCIONES

La tragedia en Calera no es sólo una noticia desgarradora, sino un llamado a la acción. Expertos en derechos de la infancia y organizaciones comunitarias exigen a las autoridades municipales, estatales y federales que se refuercen medidas de seguridad en zonas agrícolas y que se generen programas específicos para proteger a los hijos de jornaleros migrantes.

Porque detrás de este accidente no solo hay una pérdida irreparable, sino también un patrón de negligencia y abandono institucional que condena a la niñez jornalera a vivir —y morir— en condiciones de riesgo.

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FRASE DE LA SEMANA

“Corre el tiempo para que se ponga en marcha Transparencia para el Pueblo de Zacatecas y se cumpla con la Ley General de Transparencia, con los recursos y demandas de la ciudadanía sobre acceso a la información ante negativas”.

Norma Julieta del Río Venegas, excomisionada del INAI