Ni Zacatecas ni Jalisco asumen responsabilidad por homicidios.

ZACATECAS.-  El hallazgo de seis cuerpos en un predio despoblado de Morenitos, Ojuelos de Jalisco, cerca del límite con Zacatecas, ha puesto al descubierto, una vez más, la violencia que camina entre fronteras… y la curiosa coordinación política que siempre la acompaña.

Según reportes de la Fiscalía de Jalisco, las víctimas fueron localizadas a través de una llamada al 911. Cuatro hombres y dos mujeres presentaban signos evidentes de violencia, estaban envueltos en cobijas y bolsas de plástico, con el rostro cubierto y las manos atadas. La escena parecía un macabro rompecabezas, cuidadosamente dispuesto para que la atención se centrara en lo evidente: la brutalidad del crimen.

La fiscalía sostiene que los asesinatos ocurrieron en Zacatecas y que los cuerpos fueron trasladados a Jalisco. Entre las pistas que sustentan esta hipótesis destaca una coincidencia en la vestimenta de una víctima con personas captadas en un video difundido en redes, grabado en el municipio de Pinos, Zacatecas.

Sin embargo, el gobierno de Zacatecas, encabezado por David Monreal Ávila, no tardó en negar la versión. Rodrigo Reyes Mugüerza, secretario general de Gobierno, afirmó que en Pinos no se encontraron cuerpos, sino bolsas de basura. Como si la tragedia pudiera ser desmentida con un tuit, las declaraciones públicas y los comunicados se convirtieron en un teatro de versiones contradictorias.

CUANDO LA COORDINACIÓN SE VUELVE ESPECTÁCULO

Para darle orden al caos, ambos gobiernos solicitaron que la Fiscalía General de la República (FGR) atraiga la investigación. Según Reyes Mugüerza, la intención es que todo se haga por “vías institucionales”, es decir, mediante procesos tan técnicos y formales que cualquier ciudadano común podría pensar que la burocracia sirve de escudo para la impunidad mientras los responsables siguen libres.

La conversación entre Zacatecas y Jalisco incluyó reconocimientos cruzados por el trabajo de pacificación, aunque la realidad parece más un ejercicio de relaciones públicas que un plan efectivo de seguridad. El corredor entre Ojuelos y Pinos, marcado por la actividad persistente de organizaciones criminales, se ha convertido en un escenario clásico donde la violencia y la política se entrelazan.

INTRIGA Y DOBLE FILO

Mientras la FGR prepara su intervención, la ciudadanía observa cómo la violencia se pasea entre fronteras, envuelta en cobijas y bolsas de plástico, con los rostros cubiertos y las manos atadas, mientras los gobiernos se envían comunicados y desmentidos. La pregunta que queda flotando: ¿dónde comenzó la masacre? ¿Quién permitió que esto ocurriera? ¿Y cuánto de la política local actúa como escudo de la violencia?

En esta frontera, la muerte, la coordinación institucional y la política se entrelazan, dejando en evidencia que la intriga y la ironía superan la ficción en México.

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FRASE DE LA SEMANA

“Corre el tiempo para que se ponga en marcha Transparencia para el Pueblo de Zacatecas y se cumpla con la Ley General de Transparencia, con los recursos y demandas de la ciudadanía sobre acceso a la información ante negativas”.

Norma Julieta del Río Venegas, excomisionada del INAI