El hombre, que acumuló más de 10 millones de dólares con engaños amorosos a mujeres de todo el mundo, fue arrestado el 14 de septiembre en el Aeropuerto Internacional de Batumi, Georgia, gracias a una alerta roja de Interpol solicitada por varios países europeos.
UNA VIDA INVENTADA ENTRE DIAMANTES Y ENGAÑOS
Bajo la identidad falsa de Simon Leviev, supuestamente heredero de un imperio de diamantes, Hayut tejió una red de estafas entre 2017 y 2019. Usaba Tinder como anzuelo, viajaba en jets privados, se hospedaba en hoteles de lujo y desplegaba un estilo de vida millonario financiado por sus propias víctimas. En paralelo, empleaba otras identidades —como David Sharon— para mover dinero y escapar de la justicia.
EL DOCUMENTAL QUE LO VOLVIÓ MUNDIALMENTE FAMOSO
En 2022, Netflix estrenó El estafador de Tinder, un documental que reveló el testimonio de mujeres como Cecilie Fjellhøy, quien terminó con deudas millonarias tras caer en su trampa. El estreno no solo destapó su modus operandi, sino que transformó el caso en un escándalo mediático global, al punto que Leviev se convirtió en símbolo del fraude romántico digital.
Desde entonces, su nombre ha estado ligado al auge de las estafas en aplicaciones de citas, un fenómeno que afecta a miles de personas en distintas partes del mundo. Según el FBI, este tipo de fraudes dejaron pérdidas por más de 1,000 millones de dólares en 2023, colocando al caso Leviev como ejemplo de un problema mucho mayor.
ARRESTOS, LIBERACIONES Y VACÍOS LEGALES
Aunque muchos lo recuerdan por Netflix, Hayut ya arrastraba antecedentes. En 2019 fue detenido en Grecia y extraditado a Israel, donde cumplió apenas cinco de los 15 meses de condena por falsificación y suplantación de identidad. Su liberación temprana, sumada a vacíos legales que dificultaban procesarlo por fraudes cometidos en otros países, le permitió volver a operar con relativa impunidad.
DE TINDER A INTERPOL: EL GIRO FINAL
Expulsado de Tinder y de la mayoría de apps de citas tras el documental, continuó moviéndose por Europa y Asia hasta que finalmente Interpol lo rastreó en Georgia. Ahora, el reto será definir qué país lo procesará primero y bajo qué cargos: fraude, suplantación de identidad o lavado de dinero.
Para sus víctimas, esta detención representa una esperanza de justicia largamente aplazada. Para los expertos en ciberseguridad y criminología, el caso Leviev expone la vulnerabilidad emocional como vía de explotación criminal en la era digital.
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