ZACATECAS.– El proyecto de la presa Milpillas, en Jiménez del Teúl, está generando polémica. Según denunció el Frente Social por la Soberanía Popular (FSSP), las empresas que participen en la construcción del acueducto tendrán una concesión de 25 años sobre el agua potable, lo que les permitirá recuperar la inversión y obtener ganancias, mientras que el gobierno estatal cubrirá solo el 49 por ciento del costo de la obra, dejando el 51 por ciento restante a la asociación público-privada.
Para José Santos Cervantes, líder del FSSP, esta estructura representa un beneficio claro para las empresas y el gobierno estatal, pero un riesgo para la población, ya que la intervención privada en la conducción y distribución del agua podría elevar los costos para los usuarios.
TRANSPARENCIA Y OPOSICIÓN: EL LADO OSCURO DEL PROYECTO
Santos Cervantes criticó la falta de información pública sobre este esquema: “Esto no se ha dicho públicamente por parte de los gobernadores Alonso, Tello, y ahora David Monreal”. Los ejidatarios de Jiménez del Teúl se oponen a la obra, alegando que sus tierras y derechos están en juego, y que la participación de empresas privadas convierte el agua en un producto de lucro en lugar de un bien público.
A pesar de la visita de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien pidió apoyo para lograr acuerdos a favor de la presa, la Secretaría de Agua y Medio Ambiente (SAMA) reportó que aún falta negociar entre 30 y 40 por ciento de los terrenos necesarios, señalando “cerrazón” de algunos propietarios, especialmente en Atotonilco.
INVERSIONES DESIGUALES: AGUA PARA TODOS, UNIVERSIDAD PARA NADIE
El Presupuesto de Egresos de la Federación 2026 incluye para la presa Milpillas 2 mil millones de pesos, mientras que la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) recibiría un subsidio de 1,967 millones, con una variación inferior a la inflación anual. Esta diferencia ha sido señalada por críticos como un desbalance en las prioridades del gobierno, que privilegia la obra hidráulica con fines de lucro potencial sobre la educación pública.
UNA OBRA CON PROBLEMAS AMBIENTALES Y SOCIALES
El proyecto plantea la construcción de una presa con 69.9 hectómetros cúbicos de capacidad, 89 metros de altura y 65 metros de cresta, además de 164 kilómetros de línea de conducción, potabilizadora, bombeos, tanques, estudios, proyectos e indemnizaciones. Sin embargo, el conflicto con los ejidatarios sigue sin resolverse y la falta de diálogo amenaza con convertir la presa en un proyecto controversial y divisivo.
CRÍTICA FINAL: AGUA O NEGOCIO PRIVADO
Si bien el gobierno y las empresas destacan los beneficios del proyecto para el suministro de agua al corredor Fresnillo-Zacatecas, los críticos advierten que la concesión privada y la falta de transparencia podrían transformar la presa Milpillas en un negocio para pocos, en lugar de un recurso al servicio de la comunidad. La pregunta que permanece abierta es: ¿quién realmente ganará con el agua de Milpillas?
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