ZACATECAS.– Trabajadores del Hospital Comunitario de Sombrerete, administrado por el IMSS Bienestar, estallaron en paro parcial de labores ante la falta de medicamentos, equipo médico, insumos hospitalarios y un grave déficit de personal.
La dirigente de la Sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud (SNTSA), Norma Castorena Berrelleza, anunció que únicamente se brindará atención a pacientes en condición de urgencia.
CRISIS DESDE LA TRANSICIÓN AL IMSS BIENESTAR
Castorena denunció que desde la incorporación del hospital y de otras unidades médicas de Zacatecas al IMSS Bienestar, en mediados de 2024, no ha existido estabilidad hospitalaria.
Además, acusó que el personal de enfermería sufre acoso laboral y hostigamiento por parte de los directivos, lo que agrava un ambiente ya insostenible: “El trato sigue siendo deplorable hacia los trabajadores de la salud, situación que es intolerable”, sostuvo.
GUARDIAS SATURADAS Y PACIENTES SIN ATENCIÓN
Una enfermera del hospital relató que, ante la falta de médicos, los de guardia se ven saturados de trabajo y solo atienden la urgencia más grave, obligando a negar atención a otros pacientes.
LABOR “DE BRAZOS CAÍDOS”
El representante sindical de la Subsección Fresnillo, Efrén Berumen, confirmó que desde este jueves el personal se encuentra en protesta de “brazos caídos”, lo que implica la suspensión de todos los servicios hospitalarios salvo las emergencias.
Pidió a la población comprensión y solidaridad, al recordar que desde febrero de 2025 el sindicato ha advertido en al menos seis ocasiones al IMSS Bienestar sobre la crisis de insumos y personal.
“INEFICACIA DE LAS AUTORIDADES”
Berumen acusó que las autoridades sanitarias “denigran y exprimen a la base trabajadora”, y sentenció que esta protesta surge como consecuencia de la ineficacia oficial para garantizar condiciones mínimas en los hospitales de Zacatecas.
UN SISTEMA QUE SE DESMORONA
El paro en Sombrerete no es un hecho aislado, sino un síntoma del fracaso de la transición al IMSS Bienestar en Zacatecas. La falta de medicamentos, el acoso laboral y la saturación de guardias revelan que el modelo, lejos de fortalecer la atención, ha puesto en riesgo a pacientes y trabajadores.
En lugar de promesas de cobertura universal, la población recibe hospitales paralizados y médicos exhaustos. Y mientras las autoridades sanitarias insisten en discursos triunfalistas, en los pasillos de Sombrerete la realidad es clara: el sistema se desmorona frente a la ineficacia oficial.
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