ZACATECAS.– Si eres de Zacatecas, Aguascalientes, Durango o Chihuahua, seguro la has usado más de una vez: “Me reborujé con tanto número” o “No te reborujes, que no es para tanto”. Pero pregúntale a alguien de fuera y probablemente te mire con cara de “¿de qué hablas?”.
CUANDO LA RAE NO ES SUFICIENTE
Curiosamente, la Real Academia Española reconoce el verbo “reburujar”, con ‘u’, que significa “cubrir o revolver algo haciéndolo un burujón”. Pero nuestra versión, reborujar, no figura en el diccionario oficial.
Sin embargo, otras instituciones sí la respaldan. La Asociación de Academias de la Lengua Española la define como “enredar o desordenar algo”, mientras que el Diccionario del Español de México la ilustra con ejemplos que cualquier zacatecano entendería: “reborujar las sábanas” o ese momento en que tienes “reborujado presente, pasado y futuro”.
NO SÓLO ES PALABRA, ES UNA EXPERIENCIA
Estar “reborujado” va más allá de la confusión. Es esa sensación en la que las ideas se enredan como cables de audífonos, donde no sabes ni por dónde empezar, donde literalmente “ya no le entiendes ni madres”.
Es perfecta para describir cuando tu jefe te explica un nuevo sistema, cuando intentas armar un mueble sin instrucciones, o cuando buscas entender por qué la gasolina subió otra vez.
UN TESORO LINGÜÍSTICO REGIONAL
Para los zacatecanos, decir “me reborujé” no es sólo comunicar confusión, sino reafirmar identidad. Mientras en otros lugares dicen “me confundí” o “me hice bolas”, aquí todos entienden a la perfección el caos mental organizado que implica reborujarse.
Así que la próxima vez que alguien de fuera pregunte qué significa, ya sabes qué decir: “Órale, ya te reborujaste tú también”.
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