ZACATECAS.– La muerte de al menos dos cabezas de ganado por rabia bovina en los municipios de Atolinga y Tepechitlán ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y del sector ganadero del sur del estado. Los casos fueron confirmados tras análisis de laboratorio realizados en la Ciudad de México.
DETECCIÓN Y ACCIONES INMEDIATAS
El primer foco se localizó en la comunidad de La Hierbabuena, en Tepechitlán, donde se trabaja junto con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) para contener el brote. En Atolinga, aunque las muertes ocurrieron hace unas semanas, la confirmación oficial se dio tras completar los protocolos de envío y análisis de muestras.
Para informar y prevenir, las autoridades han convocado a una reunión con ganaderos y organizarán un curso-taller sobre rabia bovina dirigido a productores y habitantes en un radio de cinco kilómetros alrededor de los focos de infección.
MEDIDAS DE CONTROL Y PREVENCIÓN
Se implementó un cerco sanitario en las zonas afectadas para evitar la propagación del virus, que se transmite principalmente a través de murciélagos hematófagos. La rabia bovina es altamente letal para los animales y puede representar un riesgo para la salud humana si no se toman medidas oportunas.
Las autoridades recomendaron a los ganaderos reportar cualquier síntoma sospechoso, como cambios de comportamiento, parálisis o dificultad para tragar, y no dejarse llevar por rumores.
“Mantener la calma y seguir las indicaciones oficiales es clave para proteger tanto al ganado como a la población, afirmó personal de salud animal.
La vigilancia estrecha y la acción rápida serán determinantes para que el brote no se extienda a otras comunidades del sur de Zacatecas, donde la ganadería representa una actividad económica fundamental.
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