ZACATECAS. – La mañana del sábado, un hallazgo estremecedor sacudió a los habitantes del entronque entre la carretera 45 Norte y el acceso a la comunidad de El Salero, en la frontera con Zacatecas. Dos hombres fueron encontrados sin vida, con múltiples lesiones por golpes y heridas de bala, en lo que ya se considera un nuevo capítulo en la violencia que azota esta región.
EL MACABRO DESCUBRIMIENTO
Poco después de las 10:00 horas, las autoridades recibieron el reporte sobre los cuerpos abandonados cerca de la vía. Las víctimas, identificadas como José de Jesús Acosta, de 24 años, y Jovanny, de 23, habrían sido privados de su libertad el domingo anterior en San Pedro Piedra Gorda, Zacatecas, según fuentes cercanas a la investigación.
La principal hipótesis apunta a que los dos jóvenes fueron asesinados en otro lugar y sus cuerpos dejados en territorio aguascalentense con el fin de entorpecer las diligencias ministeriales y enviar un mensaje dentro de las disputas entre grupos criminales que operan en la zona.
UN PUNTO MARCADO POR LA VIOLENCIA
La carretera 45 Norte es conocida ya como “la carretera del miedo”, un corredor que ha sido escenario constante de violencia, narcobloqueos y enfrentamientos entre cárteles.
Solo a finales de julio, esta vía fue el epicentro de un episodio violento cuando, tras el desmantelamiento de un narcocampamento y la detención de 18 presuntos delincuentes, integrantes de un grupo criminal quemaron vehículos y colocaron ponchallantas, atrapando a decenas de habitantes de ambos estados y generando una atmósfera de zozobra e incertidumbre.
Una docente que quedó varada aquel día describió la experiencia con estas palabras: “Es la carretera del miedo”, reflejando el temor que domina a quienes transitan por esta región.
CERCO Y DILIGENCIAS
Tras el hallazgo, policías estatales y municipales establecieron un cordón de seguridad en el lugar, mientras personal de la Fiscalía de Aguascalientes realizaba las diligencias correspondientes para la identificación oficial de las víctimas y el esclarecimiento de los hechos.
El suceso refleja la compleja y peligrosa dinámica que persiste en la zona limítrofe entre Aguascalientes y Zacatecas, donde los grupos delictivos no solo disputan territorios para el narcotráfico y otros ilícitos, sino que también emplean estrategias para confundir a las autoridades y sembrar miedo entre la población.
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