ZACATECAS.– ¿Qué tan segura es la infraestructura que no vemos? Esa es la pregunta que busca responder un amplio estudio técnico-científico que se pondrá en marcha en las ciudades de Zacatecas y Guadalupe, donde las corrientes de agua subterránea podrían estar debilitando estructuras clave como la bóveda histórica que recorre el subsuelo de la capital.
Con un presupuesto de 7 millones de pesos gestionados por el Gobierno de Zacatecas, el proyecto será coordinado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM, en colaboración con instancias como CENAPRED, Protección Civil Nacional y autoridades estatales.
FOCO EN LA BÓVEDA PRINCIPAL
Uno de los puntos neurálgicos será el análisis técnico de la bóveda subterránea de Zacatecas capital, construida hace siglos para encauzar los escurrimientos. Hoy, esa misma obra se enfrenta al desgaste del tiempo, a lluvias cada vez más intensas y a una expansión urbana que ha alterado su entorno natural.
DIAGNÓSTICO EN DOS FASES
En su primera etapa, el estudio determinará el impacto real del flujo hídrico subterráneo sobre la infraestructura urbana. Además, se actualizará el atlas de riesgo de la zona conurbada, para detectar zonas vulnerables a socavones, hundimientos o colapsos.
La segunda fase, que se prolongará durante todo 2026, ahondará en estudios técnicos más complejos para generar un mapa completo del subsuelo y sus amenazas.
CULTURA DE PREVENCIÓN
Más allá del diagnóstico, el proyecto pretende fomentar una cultura de prevención, dando a las autoridades herramientas para tomar decisiones antes de que ocurra una tragedia. La fecha exacta de inicio será definida próximamente por el equipo técnico de la UNAM y las instancias gubernamentales.
En zonas donde ya se han registrado socavones recientes, como Lomas del Convento, en Guadalupe, el estudio cobra especial urgencia. ¿Podría colapsar parte del subsuelo en caso de lluvias severas o sismos? Pronto habrá respuestas, pero mientras tanto, el suelo sigue crujiendo en silencio.
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