ZACATECAS. – México, que durante años había registrado cifras récord en la recepción de remesas, recibió en junio de 2025 un fuerte golpe económico. Los envíos desde el extranjero cayeron un 16.2% en comparación con el mismo mes del año anterior, la caída más pronunciada desde septiembre de 2012.
El total recibido en ese mes fue de 5,201 millones de dólares a nivel nacional, muy por debajo de los 5,300 millones estimados y lejos de las expectativas del mercado, un dato que resuena con fuerza en estados como Zacatecas, donde las remesas constituyen una fuente clave para muchas familias y la economía local.
MENOS REMESAS, MENOS APOYO
Además de la caída en el monto total, el número de envíos también disminuyó considerablemente, con 12.71 millones de operaciones, un 14.3% menos que en junio del año pasado. Esto sugiere que menos hogares están recibiendo dinero desde el extranjero o que los envíos son menos frecuentes, afectando directamente a la base económica de muchas comunidades zacatecanas.
A esto se suma que el monto promedio por envío bajó un 2.39%, situándose en 409 dólares, lo que refleja una reducción en el poder adquisitivo de los migrantes y un menor margen para enviar ayuda a sus familiares.
UNA TENDENCIA QUE PREOCUPA
Este fenómeno no es un hecho aislado. Por tercer mes consecutivo, las remesas muestran caídas anuales, y durante el segundo trimestre de 2025 disminuyeron un 11.14% en comparación con el año anterior. En el acumulado del primer semestre, las remesas retrocedieron un 5.59%, el primer descenso semestral desde hace más de una década.
Para Zacatecas, estado con una alta dependencia de estos recursos, esta tendencia representa un serio desafío, pues afecta tanto la economía familiar como el consumo local, sectores ya golpeados por la inflación y la desaceleración económica nacional.
FACTORES DETRÁS DE LA BAJA
Especialistas atribuyen esta caída a varios elementos: una desaceleración en sectores clave en Estados Unidos —principal destino laboral de los migrantes zacatecanos— como la construcción y los servicios; una inflación persistente que reduce ingresos y aumenta costos; y políticas migratorias más estrictas que encarecen el envío y dificultan la movilidad.
Frente a este escenario, Zacatecas y otros estados con alta recepción de remesas deberán buscar mecanismos para mitigar el impacto económico en sus comunidades y diversificar sus fuentes de ingreso, mientras las familias enfrentan la incertidumbre de una ayuda económica cada vez más limitada.
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