ZACATECAS.– Zacatecas vive una escalada en el conflicto magisterial ante la negativa del gobierno estatal de cubrir el aumento salarial del 9% anunciado por la presidenta Claudia Sheinbaum.
Esta vez, la Sección 34 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se pronunció en respaldo de las movilizaciones convocadas por la Sección 58 del SNTE y el Sindicato Independiente de Trabajadores de Telesecundarias de Zacatecas (SITTEZ).
«Es ilegal que la parte patronal incumpla», sentenció el dirigente de la Sección 34, Filiberto Frausto Orozco, quien criticó con dureza al gobierno estatal por no garantizar el cumplimiento de una obligación básica como es el pago del salario y sus prestaciones.
«El salario, los bonos, el aguinaldo… son sagrados, pues de ellos depende el sustento no sólo del trabajador, sino de su familia», enfatizó Frausto.
GOBIERNO ADMITE QUE NO TIENE RECURSOS
El conflicto escaló luego de que la secretaria de Finanzas de Zacatecas, Ruth Angélica Contreras, reconociera públicamente que el estado no cuenta con los recursos necesarios para cumplir con el incremento salarial retroactivo, y responsabilizara a la federación por la falta de transferencias.
Este reconocimiento, lejos de calmar los ánimos, agudizó el malestar entre los trabajadores de la educación, quienes se sienten desamparados ante el incumplimiento de una promesa presidencial y la falta de respuestas claras.
MÁS DE 8 MIL TRABAJADORES EN RIESGO
El problema no es menor: más de ocho mil trabajadores de la educación estarían directamente afectados por la falta de pago del aumento. Sólo en la Sección 58 del SNTE, se requiere una bolsa de al menos 61 millones de pesos para cubrir el incremento retroactivo.
Por su parte, el SITTEZ denuncia que más de dos mil 300 trabajadores de Telesecundarias, que laboran en 891 planteles, siguen sin recibir el ajuste, lo que representa un duro golpe a sus economías familiares y a la estabilidad de la educación en zonas rurales y marginadas.
UNA CRISIS QUE ESCALA Y PREOCUPA
La adhesión de la Sección 34, que agrupa a un sector amplio del magisterio, da un nuevo impulso al movimiento de protesta. Este respaldo abre la puerta a una movilización generalizada del sector educativo en Zacatecas, que podría extenderse si no se ofrece una solución pronta.
Más allá del reclamo salarial, el caso pone en evidencia una fractura entre el discurso federal y la operación local, donde las decisiones de política pública se topan con barreras presupuestales y tensiones políticas no resueltas.
El magisterio zacatecano exige respuestas, pero también respeto. Y cuando las aulas se silencian por falta de justicia, el eco se multiplica en las calles
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