ZACATECAS.– Durante junio y julio, autoridades del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF) de Fresnillo encendieron las alertas ante un panorama preocupante: niños y adolescentes jornaleros que viven entre el abandono, el maltrato, la violencia sexual y la poligamia.
La situación se ha agudizado en comunidades como Río Florido, San Ignacio y San José de Lourdes, donde los brotes de violencia infantil y juvenil van al alza.
DOS MUERTES QUE ESTREMECEN
En apenas dos semanas de julio, fallecieron dos menores en circunstancias alarmantes.
El 8 de julio, una niña de cinco años cayó a un canal de aguas negras en Río Florido.
El 20, un bebé fue hallado sin vida en San Ignacio, con una herida punzocortante en el pecho y aún con el cordón umbilical.
Ambos casos están en manos de la Fiscalía General de Justicia del Estado, ya fuera del alcance del SMDIF.
BARRERAS CULTURALES E IDIOMÁTICAS
La procuradora Sandra Alvarado Calderón reconoció que los equipos del SMDIF enfrentan resistencia al diálogo por parte de las comunidades jornaleras, muchas veces agravada por la falta de traductores y el cambio intencional de idioma cuando llegan las autoridades.
“Vivimos una resistencia muy fuerte. Queremos intervenir sin violentar las costumbres, pero haciendo valer los derechos de los niños”, subrayó Alvarado.
NIÑOS SIN IDENTIDAD NI PROTECCIÓN
Los reportes de los últimos dos meses señalan al menos 15 casos graves, desde abandono infantil hasta menores de siete años cuidando a otros de dos o tres, mientras los adultos trabajan.
Además, muchos niños no tienen acta de nacimiento, lo que les impide acceder a educación y salud.
Ante esto, el SMDIF lanzará campañas de registro civil gratuito, junto con orientación a las familias para regularizar su situación.
ESTUPRO Y POLIGAMIA NORMALIZADOS
Uno de los hallazgos más delicados fue la detección de casos de estupro y poligamia: adolescentes de entre 14 y 16 años conviviendo con adultos y teniendo hijos, como sucedió en el Hospital General de Fresnillo.
En todos los casos, las familias involucradas han evitado colaborar e incluso huyen de las comunidades al notar la presencia del DIF.
LLAMADO URGENTE A LA CONCIENCIA
“Nos preocupa profundamente que estas prácticas se repitan y se normalicen”, advirtió la procuradora.
Aunque los esfuerzos son constantes, la movilidad de los jornaleros, la falta de denuncias formales y la resistencia cultural dificultan la acción institucional.
A pesar de los desafíos, el SMDIF asegura estar comprometido con la protección infantil:
“No es fácil, pero estamos atendiendo cada reporte. Es un trabajo delicado y de mucha sensibilidad”.
La situación exige miradas atentas, voluntad política y solidaridad social, pues en las parcelas de la economía agrícola, también se siembra una niñez fracturada.
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