ZACATECAS.– Por más que el discurso suene optimista, los números del turismo en Zacatecas siguen contando otra historia. A unos días de iniciadas las vacaciones de verano, el presidente de la Asociación de Hoteles y Moteles, Raúl Muñoz del Cojo, anunció con entusiasmo que la ocupación hotelera alcanzó un 47%, lo que, a decir suyo, genera “confianza” y “optimismo” frente a años anteriores.
Sin embargo, cuando se analizan los datos anuales y los contextos estructurales, la aparente bonanza no parece ser más que un breve respiro en medio de una larga agonía.
UN VERANO MEJOR, PERO AÑOS PERDIDOS
Según cifras de la propia Asociación, en el verano del 2024 el promedio de ocupación fue de 39.8%. Es decir, el inicio del actual periodo vacacional sí representa un incremento —de poco más de siete puntos— respecto al mismo periodo del año anterior.
Pero si el análisis se amplía a lo largo del año, el panorama cambia: hasta julio, el promedio de ocupación es de apenas 35.7%, apenas un punto por encima del año pasado. Y si se compara con el 2019, antes de la pandemia, cuando la ocupación anual alcanzaba el 54.1%, el retroceso es innegable.
En 2024, la cifra anual fue 32.7%, según el sistema Datatur. Ni siquiera la presencia de eventos internacionales, festivales culturales y competencias deportivas ha conseguido recuperar el dinamismo perdido.
INSEGURIDAD: UNA SOMBRA QUE AÚN PESA
Uno de los factores estructurales que ha golpeado al turismo zacatecano es la inseguridad. Durante años, el estado ha sido escenario de violencia vinculada al crimen organizado, lo que ha generado percepciones negativas en el mercado turístico nacional e internacional.
Sin embargo, en los últimos meses, los datos oficiales muestran una leve disminución de ciertos delitos de alto impacto, como homicidios dolosos y robos en carretera. Esta tendencia, aunque incipiente, podría estar abonando a la percepción de un entorno más controlado, permitiendo que visitantes se animen a regresar, sobre todo en temporada vacacional.
Aun así, la inseguridad sigue siendo una sombra que limita el crecimiento sostenido del sector. La recuperación real del turismo requiere consolidar condiciones de seguridad que no sólo se reflejen en las estadísticas, sino en la experiencia directa del visitante.
EVENTOS TEMPORALES VS ESTRATEGIA PERMANENTE
Muñoz del Cojo atribuyó el repunte a eventos puntuales como el Festival del Folclor Internacional, la Copa Charros de Acero, la convención de autos Mustang o el Downhill ciclista. Aunque estos encuentros generan picos temporales de afluencia, el verdadero desafío es lograr una ocupación constante y sostenida.
Zacatecas se ha convertido en un destino de agenda cultural, pero no necesariamente en un destino turístico completo y competitivo. La falta de conectividad aérea, la inseguridad percibida y la escasa promoción siguen siendo barreras importantes.
¿OPTIMISMO O OCURRENCIA?
Si bien el sector hotelero ha tenido acercamientos con la Secretaría de Turismo estatal, dirigida por Le Roy Barragán, aún no se observan estrategias de largo aliento para reconstruir la industria después del golpe de la pandemia. La narrativa institucional se apoya en el entusiasmo, pero los números aún no acompañan ese relato.
Apostar al turismo requiere más que buena voluntad: se necesita inversión en infraestructura, campañas de promoción efectivas, profesionalización del sector y, sobre todo, una visión de largo plazo que supere el turismo de ocasión.
Mientras tanto, el 47% de ocupación hotelera de este verano bien podría ser solo un espejismo pasajero en medio de una sequía estructural.
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