SAN LUIS POTOSÍ.- En una jugada que podría figurar en el manual del “autobombo institucional”, el gobierno de San Luis Potosí anunció con bombo y platillo su nuevo plan para “blindar” al estado contra los males que —aparentemente— sólo provienen del exterior: Zacatecas, Guanajuato y Nuevo León, estados vecinos a los que no mencionaron por sus paisajes, sino por sus índices de criminalidad.
“Tenemos alta presencia de la Guardia Civil Estatal (GCE) en las comunidades alejadas del estado, para inhibir el ingreso de los grupos criminales”, aseguró muy serio Jesús Juárez Hernández, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del estado.
VILLAS, MONTES Y PATRULLAS EN MODO ‘FRONTERA’
De acuerdo con el funcionario, los municipios que ahora fungen como frontera en este nuevo teatro de seguridad —Matehuala, Cedral, Villa de Ramos y Villa de Reyes— serán vigilados como si San Luis compartiera línea divisoria con otro país. Se instalará “presencia permanente”, patrullajes y rondines para que los criminales tomen nota y den media vuelta.
“Sellar el perímetro de la entidad” fue la frase empleada por Juárez Hernández, como si de una cuarentena contra el crimen se tratara. No queda claro si será con vallas, drones o simplemente con la fe institucional.
VECINOS BAJO SOSPECHA
Zacatecas —convertido desde hace años en sinónimo de violencia— aparece como el sospechoso usual. Guanajuato, con su estela de violencia ligada a grupos armados, y Nuevo León, que presume modernidad pero carga con su dosis de inseguridad, también están bajo el radar potosino.
“No vamos a permitir que los problemas de otros se conviertan en los nuestros”, pareciera decir la estrategia, como si los grupos criminales consultaran un GPS ético antes de cruzar límites municipales.
PATRULLAJE VS REALIDAD
Lo irónico del asunto no solo radica en la idea de “sellar” un estado con caminos rurales imposibles de vigilar por completo, sino en que San Luis también ha registrado sus propios episodios de violencia, desapariciones y hallazgos de fosas clandestinas en meses recientes.
Es decir, blindarse contra Zacatecas mientras se sufre violencia local suena más a estrategia de relaciones públicas que de seguridad real.
¿Servirá esta estrategia como contención del crimen o solo como contención mediática? Lo sabremos cuando los titulares dejen de señalar a los “de afuera” como culpables de todo lo que pasa “adentro”.
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