Los Relatos de Fredy Cruz en YouTube.

ZACATECAS.–  En la penumbra de una habitación cualquiera, mientras el reloj avanza hacia la medianoche, hay quienes conectan sus audífonos, apagan la luz y se entregan a un ritual inquietante: escuchar el miedo. No el de las noticias, ni el de la violencia cotidiana, sino otro más íntimo, ancestral. El que nace de lo que no vemos, pero sabemos que está ahí.

La voz que acompaña ese viaje no grita, no dramatiza, no necesita efectos especiales para estremecer. Es la voz de Fredy Cruz, un joven que, desde hace casi una década, se ha convertido en el narrador del terror cotidiano, ese que se esconde en los callejones de provincia, en los relatos orales, en las leyendas que se transmiten en voz baja para no despertar lo que se cuenta.

Su canal de YouTube, Relatos de Fredy Cruz, tiene más de 300 mil suscriptores. No hay jumpscares. No hay animaciones estridentes. Hay palabras dichas con cadencia, con un tono casi de confesión. Y hay historias que podrían haberle pasado a cualquiera.

EL MIEDO COMO MEMORIA POPULAR

Fredy no sólo narra historias: las recopila. Lee, escucha, adapta, pero sobre todo respeta el ritmo del miedo rural mexicano, ese que no depende de criaturas imposibles, sino de la vecina que un día desapareció, del hombre que volvió distinto después de cruzar la barranca, del niño que asegura que su amigo invisible no es tan imaginario.

Sus relatos no suenan a ficción importada. Suenan a México, a casas de adobe, a apagones en la madrugada, a rezos a media voz. Esa es su fuerza.

“Mi inspiración viene de lo que escuché desde niño, en mi familia, en mi pueblo… el miedo no está en los efectos, está en lo que se sugiere”, dice Fredy. Y se nota: cada palabra está dosificada, cada silencio es parte de la atmósfera. El horror no se muestra, se murmura.

UNA VOZ QUE ACOMPAÑA… O QUE ACECHA

Para muchos de sus oyentes, Relatos de Fredy Cruz se ha vuelto un compañero de insomnios. Hay quienes lo escuchan para relajarse —aunque parezca paradójico— y quienes lo usan como compañía para hacer tareas, limpiar o incluso conducir. El miedo, cuando se controla, también consuela.

Pero no hay que engañarse: más de uno ha terminado bajando el volumen al sentir que “algo se movió” en el cuarto mientras Fredy hablaba.

EL HORROR HECHO COMUNIDAD

Su canal no es sólo un espacio de historias; es una comunidad. En los comentarios se leen testimonios de gente que aporta leyendas locales, que comparte experiencias paranormales o simplemente agradece por hacer del miedo algo compartido.

Desde Zacatecas, Fredy ha logrado lo que pocos creadores: construir un universo narrativo que es, al mismo tiempo, íntimo y colectivo, como si cada historia que cuenta abriera una puerta que todos —aunque no lo confesemos— queremos entreabrir.

DONDE EL MIEDO SE QUEDA CONTIGO

No hay imágenes que griten. No hay sangre salpicada. Lo que hay en Relatos de Fredy Cruz es otra cosa: ecos, susurros, memorias que se alojan en el rincón menos iluminado de la mente.

Y es que hay terrores que se sienten más reales cuando se escuchan como si fueran verdad. O peor aún: cuando uno se da cuenta de que podrían serlo.

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FRASE DE LA SEMANA

“Corre el tiempo para que se ponga en marcha Transparencia para el Pueblo de Zacatecas y se cumpla con la Ley General de Transparencia, con los recursos y demandas de la ciudadanía sobre acceso a la información ante negativas”.

Norma Julieta del Río Venegas, excomisionada del INAI