ZACATECAS. – El pasado no está muerto y mucho menos olvidado. La Fiscalía Anticorrupción ya solicitó los informes de una investigación contra el exgobernador priista Miguel Alonso Reyes, denunciado desde 2018 por presunto enriquecimiento ilícito. El caso ha cobrado nuevo impulso tras revelarse que su patrimonio aumentó de forma injustificada en más de 17 millones de pesos durante su mandato (2010-2016).
Pero el caso va más allá de los millones y las propiedades. El Gobierno actual acusa a Alonso Reyes no sólo de corrupción, sino de haber hipotecado el futuro financiero de Zacatecas y heredar un estado en ruinas.
CRECIMIENTO SOSPECHOSO
De acuerdo con la Secretaría de la Función Pública (SFP), al comenzar su sexenio, Miguel Alonso declaró un patrimonio de 4.2 millones de pesos, cifra que se disparó a 21.4 millones al finalizar su administración. Todo esto, pese a tener ingresos anuales como gobernador que no superaban los 1.5 millones.
Esa investigación –registrada con el número UI/052/DEN2025– motivó a la Fiscalía General del Estado a reactivar la carpeta por enriquecimiento ilícito, que permanecía vigente desde hace siete años.
RESPONDE CON VIDEO… Y SEÑALAMIENTOS
En lugar de guardar silencio, Alonso Reyes reapareció en redes sociales para hablar de “persecución política”, deslindarse de omisiones en la federalización de la nómina magisterial y lanzar críticas al actual gobierno por su desempeño.
La respuesta no tardó. Rodrigo Reyes Mugüerza, secretario general de Gobierno, fue tajante: “No le asiste la razón, ni la verdad”. Lo acusó directamente de boicotear la federalización de la nómina del magisterio y, con ello, provocar una crisis educativa y financiera que todavía pesa sobre el estado.
UNA DEUDA DESCOMUNAL
Durante el sexenio alonsista, la deuda pública estatal se multiplicó más de 13 veces, pasando de 625 millones a 8 mil 334 millones de pesos. De ese monto, 3 mil 250 millones fueron usados para pagar nómina educativa, en lugar de destinarse a obra o inversión. Además, la recaudación cayó y el presupuesto estatal quedó debilitado.
LA HUELLA DE LA VIOLENCIA
En seguridad, el panorama no fue mejor. El actual gobierno recuerda que fue en el sexenio de Alonso Reyes cuando Zacatecas vivió una de sus etapas más cruentas: la llamada “guerra de Florencia”, la ola de secuestros más violenta, y un incremento de 308% en los homicidios dolosos entre 2004 y 2016.
“Ahí fue cuando Zacatecas se empezó a descomponer”, sentenció Reyes Mugüerza, señalando directamente a la administración priista.
¿JUSTICIA O VENGANZA?
Aunque el secretario general insiste en que “no hay nada personal” contra el exgobernador, el momento político es claro: el gobierno estatal lanza un mensaje contundente de ruptura con el pasado priista, mientras apunta los reflectores hacia el manejo turbio de los recursos y la crisis estructural heredada.
La investigación no solo se convierte en una oportunidad de rendición de cuentas, sino también en una estrategia política para marcar distancia y legitimar una nueva narrativa de cambio.
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