ZACATECAS.– Lo que inició como una noche de descanso entre elementos de la Guardia Nacional (GN) terminó en un escándalo que ya investiga la Fiscalía estatal: un elemento resultó herido de bala tras una pelea con otro compañero, aparentemente en estado de ebriedad. Sin embargo, las versiones sobre lo ocurrido difieren entre corporaciones, lo que ha encendido alertas sobre un posible intento de encubrimiento.
Los hechos ocurrieron la noche del jueves en un domicilio ubicado sobre la calle Manganeso del fraccionamiento Real de Fresnillo. Según reportes preliminares, dos elementos de la GN se encontraban consumiendo bebidas alcohólicas cuando comenzó una discusión que escaló a golpes. En medio del altercado, uno de ellos habría sacado un arma corta y disparado directamente a los genitales de su compañero.
UNA VERSIÓN SE TAMBALEA
Sin embargo, en una versión oficial difundida más tarde por fuentes de seguridad, se asegura que el uniformado se disparó “accidentalmente” en la pierna mientras estaba solo en su domicilio. Esta contradicción ha generado suspicacias entre otras corporaciones que participaron en la movilización, como la Policía de Investigación y la Policía Estatal Preventiva.
“Llegamos y nos dijeron que fue un disparo accidental, pero ya había testimonios de vecinos que escucharon gritos y una discusión previa”, declaró de forma anónima un agente que atendió el reporte.
OCULTAR LA VERGÜENZA
La gravedad del incidente no radica únicamente en la lesión del elemento —quien fue estabilizado y trasladado por paramédicos de Remeza—, sino en la posibilidad de que se esté intentando maquillar un hecho violento entre compañeros armados que portan uniforme y deberían actuar bajo protocolos de disciplina y responsabilidad.
La Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE) ya abrió una carpeta de investigación. Hasta ahora, no se ha informado públicamente si el arma era de cargo, si hubo consumo de sustancias prohibidas o si se trató efectivamente de un acto imprudencial o intencional.
CORPORACIONES EN SILENCIO
Lo que sí es claro es que la Guardia Nacional no ha emitido ningún posicionamiento público sobre el caso, pese a que uno de sus elementos terminó gravemente herido y existe evidencia de comportamiento indebido. La falta de transparencia alimenta la sospecha de que las versiones se están ajustando para evitar repercusiones mayores.
En un municipio marcado por la violencia y la desconfianza hacia las fuerzas de seguridad, este tipo de eventos no son menores. Menos aún cuando las instituciones que deben garantizar el orden se ven envueltas en situaciones que ponen en duda su profesionalismo y ética.
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