ZACATECAS. En un país que clama por más educación, ciencia y oportunidades, una niña brillante de secundaria y su familia tienen que salir a las calles a pedir apoyo con una alcancía en mano para representar a México en una competencia internacional de matemáticas. La escena, tan conmovedora como indignante, se repite cada vez que el talento de este país choca contra el abandono institucional.
Elisa Victoria Gutiérrez Medina, estudiante de tercer grado en la Secundaria Técnica 48, fue seleccionada para competir en la Olimpiada Internacional de Matemáticas en Singapur, un logro reservado para mentes excepcionales. Pero ese mérito, ese esfuerzo, no basta para conseguir los recursos necesarios.
Acompañada de su madre, Laura Medina Morales, y de sus maestros, Elisa ha salido a botear por las calles del Centro Histórico de Zacatecas, pidiendo monedas, lo que sea, para reunir los casi 100 mil pesos que se requieren para el viaje. Parten el 1 de julio; la competencia inicia el 5. El reloj avanza, y el apoyo institucional no llega.
“Elisa no se ganó esto de la noche a la mañana”, recuerda su madre con emoción. Lleva casi todo el ciclo escolar preparándose, asesorada por el Consejo Zacatecano de Ciencia, Tecnología e Innovación (Cozcyt), participando en eliminatorias, destacando entre decenas de jóvenes del estado, desde primaria hasta preparatoria.
¿Dónde están las autoridades educativas, los patrocinadores, los funcionarios que suelen tomarse la foto con las y los triunfadores? ¿Por qué una alumna de excelencia tiene que exponer su dignidad en la calle, como si su sueño fuera un favor y no un orgullo para el estado y el país?
“Sabemos que muchas familias no pueden apoyar económicamente. Por eso salimos nosotros también”, cuenta uno de sus docentes, mientras sostiene la alcancía con esperanza. Y duele pensar que, con tanta opulencia derrochada en otros ámbitos, a una niña prodigio no se le garantice lo mínimo: la posibilidad de brillar.
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