FRESNILLO.- Fidel Alvarado de la Torre, secretario de Desarrollo Social, fue claro y autocrítico: “Vamos totalmente retrasados, honestamente lo digo”. Y no es para menos. Las obras fueron aprobadas desde el 15 de mayo y ratificadas por el Cabildo a finales de ese mismo mes. Pero la plataforma federal SIFAIS (Sistema de Información del Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social) no ha validado ninguno de los proyectos, lo que frena por completo el paso a la etapa de licitaciones.
La paradoja es evidente: el dinero ya está en Fresnillo, proveniente del Ramo 33 (Fondo 3), con cinco ministraciones que suman entre 65 y 70 millones de pesos. “Tenemos recurso suficiente para iniciar obras y dar anticipos, pero no hemos ejercido un solo peso”, lamentó el funcionario.
¿QUÉ SE ESTÁ JUGANDO?
La situación no es menor. Aunque existe margen legal—los proyectos deben validarse antes del 30 de septiembre y ejecutarse antes del 31 de marzo de 2026—el tiempo comienza a jugar en contra de una administración que prometió resultados y que ahora enfrenta una parálisis provocada desde la federación.
«No estamos en condiciones de regresar un solo centavo, por las enormes necesidades que tenemos en el municipio», advirtió Alvarado. Y es que, en un contexto de marginación, inseguridad y deterioro urbano, cada día sin obra pública es un día perdido para la gente.
PROMESAS EN EL PAPEL
Mientras las 58 obras esperan en un limbo digital, el gobierno local intenta avanzar en otros frentes. El secretario municipal informó que aún se realiza un diagnóstico para rehabilitar casas de salud en comunidades, en colaboración con el IMSS-Bienestar y las Caravanas de Salud. El problema, nuevamente, es estructural: la falta de certeza jurídica de los predios donde se construyeron estas instalaciones, muchas veces sin escritura ni regularización.
«Antes se construía y se donaba, pero ahora debemos asegurarnos de que estén debidamente escrituradas», explicó. La improvisación del pasado se convierte hoy en una traba para garantizar servicios básicos.
UN MUNICIPIO EN ESPERA
Mientras tanto, Fresnillo aguarda con obras en papel y recursos sin ejercer, atrapado entre la necesidad urgente de infraestructura social y la lentitud de un sistema que parece no estar a la altura. En medio de promesas y protocolos, la pregunta sigue siendo la misma: ¿cuándo se va a construir algo real para la gente?
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