ZACATECAS. El silencio que cubre las autopistas, el eco de pasillos vacíos en centros comerciales, y la ausencia de risas en las graduaciones escolares son señales de algo más profundo: miedo, rabia e incertidumbre.
En el condado de Los Ángeles, el aire se volvió denso desde el viernes pasado, cuando comenzaron las redadas masivas de ICE contra inmigrantes. Para cientos de zacatecanos, la vida cotidiana cambió de golpe.
Mabel Carrera, migrante jerezana avecindada desde hace 20 años en La Puente, aún no puede creer lo que está ocurriendo. Asistente dental, dejó de ir al trabajo durante dos días por temor a ser arrestada en el camino.
“Ahorita están arrestando a cualquiera: residentes, ciudadanos e inmigrantes; están agarrando parejo, pero la gente no se va a dejar porque es injusto, ya rompieron todas las leyes, es un ataque racista”, denuncia con voz firme.
Calles vacías, tiendas solas, consultorios sin pacientes: la ciudad parece suspendida en el tiempo. El miedo se cuela en las rendijas de cada hogar latino. “Las tiendas se ven solas y los freeways se ven solos”, describe Mabel. La comunidad, dice, ha decidido resguardarse, en lo que se ha convertido en una especie de toque de queda voluntario.
REDADAS EN ESCUELAS Y GRADUACIONES ARRUINADAS
El miedo ha llegado hasta las aulas. El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) irrumpió en graduaciones escolares, interrumpiendo los sueños de adolescentes latinos. Algunas ceremonias fueron canceladas, otras se hicieron a puerta cerrada.
“Muchos estudiantes, o sus papás, no tienen documentos… y han tenido que suspender las graduaciones”, cuenta Mabel, con pesar.
El temor no distingue edad ni estatus legal. Mayra G., madre migrante de Fresnillo que vive en Huntington Park, dice que todo se siente como una guerra.
“Es algo que no me puedo creer”, confiesa. Con voz entrecortada comparte su angustia: su hija está por comenzar clases de verano, pero la incertidumbre la paraliza.
“No sé si mi esposo va a ir a trabajar mañana… no sé qué va a pasar”, dice sin contener la ansiedad.
UN CLIMA DE HOSTILIDAD: “TODO ES MEDIÁTICO”
Juan Antonio Tovar Hernández, zacatecano que vive desde hace 37 años en EE. UU., señala que el actual clima antiinmigrante no tiene precedentes. Como secretario general de una asociación migrante, ha visto varias oleadas de redadas, pero nunca tan visibles, tan promovidas desde el poder.
“Antes lo hacían discretamente… Trump lo hace mediático, como si fuera un gran logro. Y por eso la gente salió a protestar”, denuncia.
El toque de queda, implementado el martes, ha sido interpretado por muchos como una medida extrema, incluso autoritaria.
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“No se ve que mejore la situación”, advierte Tovar Hernández. La comunidad latina, sin embargo, resiste.
Zacatecanos en California enfrentan días oscuros. Pero como siempre, se aferran a su raíz, a su identidad, a la esperanza de que ni el miedo ni la persecución podrán arrancarlos del país donde han echado raíces.
En sus casas, en sus barrios, en las esquinas vacías de una ciudad en alerta, persiste un hilo de dignidad.
Porque aunque el miedo es profundo, la indignación es más fuerte. (Con información de El Sol de Zacatecas)
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