Zacatecas ha vivido una montaña rusa en su esperanza de vida durante los últimos años. Mientras que antes de la pandemia las personas en el estado podían esperar vivir, en promedio, más de 75 años, ese número se desplomó durante la emergencia sanitaria y apenas comienza a recuperarse.
De acuerdo con datos de 2023, la esperanza de vida en Zacatecas es de 74.2 años, ligeramente por debajo del promedio nacional que ronda los 75.3 años. El dato más reciente, publicado en la lista de los estados mexicanos por esperanza de vida en Wikipedia (que retoma cifras oficiales), muestra que las mujeres viven más que los hombres: ellas alcanzan un promedio de 77.5 años, mientras que ellos llegan a los 71 años. La diferencia de 6.5 años entre ambos sexos sigue siendo una constante en México.
Pero ese promedio actual viene tras una caída histórica: en 2021, durante el peor momento de la pandemia por COVID-19, la esperanza de vida en Zacatecas se redujo drásticamente a solo 67.7 años, una pérdida de más de 7 años respecto al promedio previo. Es decir, durante ese año, una persona zacatecana tenía, en papel, la misma esperanza de vida que alguien viviendo en condiciones de salud pública similares a países de ingresos medios bajos.
La recuperación ha sido lenta. En 2023 se estima que el indicador volvió a subir hasta los 74.2 años, un número que, aunque positivo frente al desastre pandémico, todavía está lejos de colocarse entre los mejores del país.
Por ejemplo, estados como Nuevo León o Baja California Sur registran esperanzas de vida de 77.6 y 77 años respectivamente, lo que refleja diferencias considerables en acceso a servicios de salud, calidad de vida, alimentación y seguridad.
En ese sentido, Zacatecas se encuentra en un rango medio bajo a nivel nacional. Factores como la cobertura médica, la migración, el envejecimiento poblacional y la violencia también juegan un papel en los números.
Es importante recordar que la esperanza de vida no solo mide cuánto vive una persona, sino qué tan saludable y dignamente puede hacerlo. No se trata solo de “vivir más”, sino de “vivir mejor”.
Según el sitio especializado MView la esperanza de vida en el estado en 2020 era de 75.1 años, lo que muestra cómo la pandemia alteró abruptamente los indicadores de salud pública. En solo un año, se perdió casi una década de vida proyectada, un golpe sin precedentes en la historia reciente del estado.
Hoy, aunque las cifras mejoran, el dato sigue encendiendo focos amarillos. La pregunta de fondo es: ¿qué tanto se está haciendo para garantizar que esa esperanza de vida no solo se mantenga, sino que suba, con acceso equitativo a salud y condiciones dignas?
Porque más allá del promedio, cada año perdido es una historia que se apagó antes de tiempo.
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